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No os perdáis la historia de Carlos Romero. Como a nosotros, no os dejará indiferentes.

14 abril, 2016 | Escrito por Recuperat-ion

Hace unos días publicamos el concurso Marnaton, gracias al cual un tal Carlos Romero ganó un dorsal para toda la Copa y una caja de 24 geles Recuperat-ion. Pues bien, no fue el único “ganador”, nosotros lo fuimos más, porque para Recuperat-ion Sport ha sido todo un auténtico premio conocerlo a él. No os perdáis su historia. Como a nosotros, no os dejará indiferentes.

Carlos Romero nació y siempre ha vivido cerca del mar, en Barcelona. Empezó a nadar desde muy pequeño, con 6 o 7 años, y no especialmente movido por una pasión –porque la descubriría más tarde- sino porque, como era un niño con tendencia al sobre peso, sus padres decidieron que sería bueno que hiciera algo de deporte. Por suerte – para él y para muchos, seguid leyendo y entenderéis por qué- eligieron la natación, y muy pronto aprendió el gusto por ella.

Carlos Romero nació prácticamente durante toda su infancia

Siguió nadando hasta los 18 años. El servicio militar obligatorio de la época –hablamos de 1989- lo apartó de las piscinas y, a la vuelta, no las retomó; en plena transición a la vida adulta, el deporte no era una prioridad. Cuando los cimientos de ésta ya eran bien sólidos, a sus 24 años, lo azotó el drama de la inesperada muerte de su padre, víctima de un cáncer fulminante con sólo 52 años. Más que superarlo, como a menudo ocurre, aprendió a vivir con ello.

Los años posteriores siguió con una vida “normal”, rutinaria, dedicando gran parte del tiempo al trabajo y el restante a la familia, hasta que llegó la famosa “crisis de los 40”, un nuevo punto de inflexión. El primero lo apartó del deporte, el segundo, curiosamente, lo devolvió a él. No es que ya no se sintiera joven, no, lo que motivó el cambió fue el estrés que le provocaba su vida laboral y el hecho de no darse tiempo para él mismo, para relajarse, para sociabilizar, para cualquier cosa que no fuera una obligación. El detonante: una invitación a una prueba Marnaton, la de Barcelona, hace tres años, por parte de unos amigos. Por qué no, se dijo.

Carlos Romero en su llegada a Marruecos tras cruzar el estrecho

Y nadó. Y nadar tuvo el sabor de su infancia, de las no-preocupaciones, de la compañía de un padre que le animaba en las competiciones, de la vida perfecta que una vez fue la suya. Naturalmente, esta travesía fue la primera de muchas. La vuelta a este deporte le aportó mucho: encuentros y reencuentros con algunos amigos de la infancia y primera juventud, una dosis de aventura que acabó con la rutina, el plus de alegría que aporta cualquier actividad física… Había sido un redescubrimiento maravilloso. Tanto fue así que un buen día decidió devolverle el favor a la vida convirtiendo su afición en un acto solidario, creó “Nadar Contra Corriente”.

“Nadar Contra Corriente” empezó siendo un proyecto solidario creado y protagonizado por el mismo Carlos que consistió en cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar para recoger fondos para la investigación contra el cáncer y la metástasis. Todos los beneficios fueron donados al Instituto de InvestigaciónBiomédica de Barcelona (IRB). Carlos consideró que, en un momento en el que los fondos públicos destinados a I+D en nuestro país son cada vez más limitados, el mayor apoyo que podría ofrecer sería el de colaborar en la financiación de la labor de los investigadores, que suele ser muy costosa y necesitar de muchos recursos técnicos. Y se puso manos a la obra. Tomó la decisión a finales de 2015 y el septiembre de 2016 salió de Tarifa para recorrer a nado los más de 14 kilómetros que la separar de Marruecos. Un tiempo récord para conseguir un éxito rotundo. Evidentemente tuvo que ser, y fue, muy constante y metódico con los entrenamientos, que llevaba a cabo 7 días de 7, pero en ningún momento tambaleó en su empeño. En paralelo a tan estricta preparación encontró tiempo para organizar comidas solidarias, pequeñas pruebas de natación en piscina y otros eventos que le ayudaran a recaudar más fondos. El 23 de septiembre pudo entregar, con orgullo, una suma de más de 5000€. Y “Nadar Contra Corriente” no acaba aquí, porque, como él mismo dice: “¡seguiremos moviéndonos!”.

Carlos Romero haciendo su donación a IRB

Ha sido un auténtico placer conocer a Carlos, su historia y su proyecto a través del concurso Marnaton. Desde luego, ese dorsal no podía caer en unas manos que lo merecieran más. ¡Disfrútalo mucho, Carlos!

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