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Crónica de la Hivernal de Campdevànol 2016 por Eric Moya, el vencedor

7 marzo, 2016 | Escrito por Recuperat-ion Recuperat-ion

Eric Moya se hizo con la victoria en la Hivernal de Campdevànol

El pasado 21 de febrero se celebró la 5ª edición de la Hivernal de Campdevànol, una prueba pintoresca, pensada para todos los niveles y de espectacular paisaje. El vencedor de la distancia maratón fue Eric Moya. El trail runner, de 27 años y natural de Sant Joan de les Abadesses, nos cuenta hoy, de su puño y letra, cómo vivió este increíble momento y cómo afrontó esta prueba, de la que Recuperat-ion Sport es patrocinador oficial por segundo año consecutivo.

 
 
LA HIVERNAL DE CAMPDEVÀNOL 2016, por Eric Moya  

Suena el despertador, las 6:00h. Apenas he dormido 5
horas, anoche bajé a Barcelona y me acosté tarde. Me he levantado por la noche
varias veces, pensando que quizás me había dormido, pero no, todavía quedaba
un rato. Una vez en Campdevànol nos vamos encontrando todos los amigos y
conocidos del trail mientras recogemos los dorsales. Se respira una mezcla de
nervios e ilusión; miradas fijas a la nada, fruto de la concentración. A estas alturas
de la temporada no sabemos cómo estamos ni cómo están los otros, y así pasan
los minutos, hasta que por fin suena el pistoletazo de salida. Durante los
primeros metros miro a los compañeros con los que me tocará bailar hoy y la
verdad es que el nivel no es bajo, sobre todo tratándose de distancia larga.
Por dentro imagino la carrera y pienso en la táctica para sobrevivir. Decido
atacar pronto, ya que sé de primera mano que al final ellos irán más frescos y
apretarán el ritmo, y a mí, en cambio, como no llevo muchos kilómetros encima,
me pasará justo lo contrario.

Subiendo me encuentro cómodo, el frío me permite
ir a un ritmo  un poco más rápido, para entrar
en calor. Cojo un poco de ventaja y disfruto de las trialeras de entre el
bosque silencioso: la calma es simplemente genial. Estoy compitiendo, pero no me olvido de disfrutar.

Llego a la primera cima, las vistas son
espectaculares. El día, radiante, permite contemplar  Montserrat, Matagalls, la Tossa, el Puigmal…
Además, las sensaciones son inmejorables, las piernas van solas. Cuando llego
al avituallamiento me doy cuenta que se me ha roto el gel dentro del bolsillo y
sólo tengo uno para todo lo que queda de carrera. Por suerte en el
avituallamiento tienen geles. No he tomado nunca los geles de Recuperat-ion y, aunque
no me gusta probar cosas nuevas en carrera, no tengo opción: me llevo un par.
Me tomo uno y… ¡sorpresa! Buen gusto y fácil de ingerir. Me salva de una buena
pájara, porque sin él estaba asegurada.
Eric Moya tras cruzar la meta de la Hivernal de Campdevànol en 1ª posicion

Al coronar la segunda cima me llevo una grata sorpresa: me
esperan unos amigos, cuyos ánimos me dan alas para la  bajada y puedo arañar aún algunos segundos
más que me dan seguridad, que por detrás vienen apretando fuerte. Al llegar al
Castell de Mataplana, cuando mis piernas ya empiezan a notar lo que había
presagiado, que les faltan kilómetros, de repente me encuentro con un muro… El
gran desnivel hace que me acuerde de Jordi (buen amigo y el organizador de la
carrera). No acaba nunca… Por fin llegamos a Montgrony y allí me digo a mí
mismo que ahora toca darlo todo e intentar que el segundo y el tercero me
pillen lo más lejos posible.

Voy tirando, aunque con algunos calambres e
intentando no alargar mucho la zancada. Y siguen pasando los kilómetros. En la
bajada me encuentro cómodo y puedo coger ritmo. Llego a la parte final, un muro
corto pero, esta vez, directamente inhumano, y ahora sí, la última bajada, en
la que me esperan unos amigos para hacer unos metros a mi lado. Llego a Campdevànol, apenas quedan unos metros y siento una felicidad inmensa, prácticamente es como correr en casa. Aún no me
puedo creer que vaya a ganar… ¡Pero sí, lo he hecho! Y en la misma línea de meta,
abrazos y risas y empezar a comentar la carrera con los amigos. Simplemente, genial…

Gracias a todos, desde el primero hasta el último de los colaboradores,
voluntarios, patrocinadores y organizadores, por hacerlo posible, por hacer que
disfrutemos así de la montaña, por el gran trabajo realizado. Volveremos a
vernos el año que viene.

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